Trinidad

Llegamos a Trinidad bien entrada la noche, dándonos tiempo apenas de ducharnos, cenar y dar una pequeña vuelta por la plaza mayor. Al día siguiente empezaríamos a ver la ciudad cubana a la que le tenía más ganas.

DÍA 1

Mi intención era madrugar bastante para poder ir yo sola a sacar unas fotos con la primera luz de la mañana, pero el día anterior no debió sentarme bien la cena y pasé una noche fatal de la barriga, así que como comprenderán no tenía ningunas ganas de ir a sacar fotos  😂 y esperé a que se despertaran mis amigas para desayunar algo y entonces sí ir a ver esta ciudad.

Sobre las 09.00 h salíamos del alojamiento y fuimos a la plaza mayor. Sacamos varias fotos y descubrimos la compañía Cuba Tour la cual hacían recorridos por los principales puntos de Trinidad y decidimos contratarlo.

El precio para un tour de dos horas con guía fueron 30 CUC y la verdad que vale mucho la pena hacerlo para que te expliquen bien las cosas y conozcas toda la historia y curiosidades de esta ciudad colonial.

Una vez terminamos el tour era la hora del medio día y hacía un calor insoportable, así que llamamos a nuestro chófer para que nos llevara a Canopi, o ellos le llaman así al sitio donde se encuentra la tirolina más alta de Cuba. Nos es gran cosa pero disfrutas de unas vistas fantásticas y nunca lo habíamos hecho.

El precio para tirarse por 5 tirolinas de diferentes distancias es de 10 CUC p.p.  Es una actividad rápida de hacer, en apenas una hora habrás terminado.

Desde ahí fuimos a las calas que se encuentran entre Playa La Boca y Playa Ancón, era un día calurosísimo y no podíamos tener un plan mejor.

Ahí nos quedamos hasta bien entrada la tarde para luego cenar algo, les cuento dónde en el post ¿Dónde comer en Cuba?. Yo seguía encontrándome mal así que ahí terminó mi día por Trinidad, mis amigas en cambio fueron a ver los carnavales de Trinidad, que no son como los conocemos nosotros con disfraces y demás, llaman carnavales a las fiestas del pueblo/ciudad.

Disfrutaron además del sábado por la noche en la discoteca Ayala, una cueva habilitada como sala de fiesta donde se lo pasaron muy bien.

DÍA 2

Era domingo y había mercadillo por las principales calles, así que mis amigas tras desayunar querían ir a echar un vistazo y a comprar algunos recuerdos para sus familiares. Yo seguía rarilla de la barriga y prefería quedarme en el hostal ese ratito.

Una vez acabaron avisamos al chófer para que nos llevara a la última ciudad que visitaríamos de Cuba, Varadero.

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